Aclaraciones :

Por decisión propia del autor del blog, uséase yo, procuraré no poner enlaces ni fotografías. Si alguna vez lo hiciera, será foto con derecho de autor, que seré yo... Que luego viene el coco y nos cruje. Previsión, mi pequeño saltamontes, previsión.

martes, 16 de febrero de 2016

LA CARRETERA Y LOS CUATRO ANIMALES. UN SEGUNDO.


   Un segundo, cambia vidas. Un segundo, cuesta vidas. Un mal segundo. Y ya no estás.

   Mi segundo, se produce en la carretera. La carretera, vaya usted a saber que numerico es ( LE-7508 ), se encuentra situada entre las localidades leonesas de Regueras de Arriba y San Pedro de las Dueñas, ayuntamiento de Santa María del Páramo, para no llevarse a error los de afuera. Tierras de labor antaño baldías, no más de cien años atrás en la memoria, afortunadamente modernizadas y productivas fincas de regadío a día de hoy, contribuyendo al consabido ( y profundamente aburrido y/o armonioso ) paisaje de eternos maizales parameses.

   Mi segundo, se produjo hoy, a eso de las ocho y media de la noche. Me encontraba en la carretera, en una de mis carreteras favoritas. De pequeño, era la carretera que me separaba del colegio, del seminario, del instituto, ya en menor medida. Me separaba de mis deberes, de los edificios, del asfalto, del bullicio semanal. Me transportaba a la casa de mis abuelos. A la casa donde toda la familia nos encontrábamos y nos reencontrábamos. A la casa donde mis abuelos nos recibieron y acogieron aquel frío invierno, en el que mi madre tuvo los santos ovarios de coger una maleta, a sus dos hijos de dieciséis y diez años respectivamente y dejar la casa familiar, con motivos sobrados. Ole tus ovarios, Madre. Te quiero. A la casa donde le hacíamos trastadas a la abuela, donde nos escondíamos en el pajar de su segura regañina, para volver a reír con esa risa inconfundible, contagiosa, pocos segundos después. Donde el abuelo era omnipresente, lo sigue siendo. Donde jugaba con mi primo al baloncesto. Con mi hermano a pegar tiros ( si, fuimos nosotros ). Miles de risas.

   La carretera nos transportaba, a mi y a mi hermano, al verano, con mis primos, con todos mis primos y primas. Con mis tíos y tías, con todos. Me llevaba a esas comidas de la abuela, a esas obras de teatro, a esas reprimendas de abuelo, a las gallinas, al huerto. A los gatos, a los amigos, a las bicis. A las navidades, a las fiestas en general, a las ensaladas, a las charlas, a las confidencias. A la mesa pequeña, a las sillas pequeñas. A la felicidad.

   Te quiero, Mamá. Pase lo que pase, Te Quiero y me ocuparé de ti. Me di completa cuenta en la carretera. La carretera era y es contigo. Hoy fue por ti. Siempre será por ti. Quiero que sepas, que pienso en el abuelo cada vez que le veo, pasando por la carretera. Con su bici. Siempre con su bici. Se le extraña. Todos te queremos.

    Adoro la carretera. De chaval, producto de la inexperiencia, iba, como todo chaval con sangre, más rápido de lo debido. También por ella. Uno de los recuerdos que tengo en la carretera, es ir conduciendo un Opel Kadett blanco de esos tipo ranchera, con dos asientos. Olía a gasoil. Pero eso, con dieciséis años y una prima tuya al lado, poco importa. Felicidad absoluta a cien por hora.

   Respeto a la carretera. Pero es más que eso. Es mucho más. He conducido y conduzco mucho. He visto casi de todo, que mierda esto de llegar casi a la cuarentena. ¨Respeto todas las carreteras, pero en especial, las que más conozco. Es a las que más miedo tengo. Y conozco muy bien a la carretera.

   El primer animal fue una lechuza, quizás un búho. Blanco, majestuoso. A unos diez metros delante de mi, cruzando la carretera perfectamente iluminado, de derecha a izquierda. A unos dos kilómetros de Azares del Páramo. A mis ochenta kilómetros por hora, observé fascinado su vuelo. Adoro los animales.

   Recordé la cantidad de animales con los que te puedes cruzar de noche por las carreteras leonesas. Si sois de fuera y visitáis La Cabrera, id con mil ojos. Podéis encontraros con jabalíes y corzos, entre otros, con mucha facilidad. Recordé extremar la precaución y moderé la velocidad. Noche estrellada, helada en ciernes.

   El segundo animal fue un águila o similar. Surgió de la noche, desde mi espejo del conductor y sobrevoló el techo de mi coche, a un metro escaso. No me había asustado tanto un animal, desde lo del jabalí en Cuenca. Los lectores asiduos ( risas ) ya sabéis de que hablo... No pasó nada.

   Mi segundo, se produjo cuando me encontré con el tercer animal. Tres kilómetros después de Azares, en la carretera, en un segundo, el perro se abalanzó. No tengo mejor manera de describirlo. Un enorme perro negro, de estos tipo ovejero, saltó desde el arcén izquierdo hasta el centro de la carretera, provocando una buena clavada de neumáticos y un plano en las delanteras a lo Lewis Hamilton. Un giro rápido de volante y evité un accidente completamente inesperado. Y creo que no era solo un perro, creí ver dos por un instante. Gracias al excelente estado de conservación de la carretera, que compite por el premio a la Peor Carretera de los dos Reinos ( León y España ), por quinto año consecutivo, con la LE-413, entre Santa María del Páramo y Valcabado del Páramo, el frenazo acabó en bache y reventón de rueda. Tal cual. Y con perros fuera. Un segundo. Un saludo al dueño de los perros.

   Una rueda después, y dos kilómetros escasos más adelante, se apareció el cuarto animal. Si no llevaba susto ya, entre mi peculiar semana, y lo escrito, se me cruza un zorro con una parsimonia inaudita, animal raudo como es. El desfile animal acabó aquí. Y el segundo, por poco, acabó bien.

   La carretera, sigue estando hecha un asco. Un año más. Un abrazo a nuestros políticos. Chapó.


P.D.  Dedicado a TODA mi familia. A la que está, y a la que no está. A los tíos y a las tías que están ahí cuando se les necesita, aunque no transiten por mi carretera a menudo. Dedicado a mis abuelos. A los cuatro. Os quise, os quiero, os querré. Sois mi orgullo y el orgullo de los vuestros.

P.D.2 Dedicado en especial A MI MADRE. Haré por ti lo que tenga que hacer. Espero que me comprendas algún día, que sepas ver, que solo el amor hacia ti me guía. Suplico a Dios que así sea. Y que me sepas perdonar. TE QUIERO. TODOS TE QUEREMOS.


1 comentario:

maria jose priego dijo...

Me ha encantado Pol y me ha emocionado tu ternura hacia tu madre.Un beso para ella y otro para tí.