Este blog tiene como propósito compartir contigo pensamientos, historias, opiniones, delirios, ironías y experiencias, por parte de un homínido español, leonés, uropeo y terrícola de 41 años (y creciendo), con historial vital peculiar. Mente inquieta, currante como pocos, ex-empresario sin desearlo, novelista debutante. Tu opinión y participación, tu comentario, da sentido a estas líneas. OJO ALÉRGENOS: Puede haber trazas de contenidos irónicos, dobles sentidos y otras lindezas.
Aclaraciones :
Por decisión propia del autor del blog, uséase yo, procuraré no poner enlaces ni fotografías. Si alguna vez lo hiciera, será foto con derecho de autor, que seré yo... Que luego viene el coco y nos cruje. Previsión, mi pequeño saltamontes, previsión.
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martes, 16 de diciembre de 2014
LO QUE APRENDÍ ( A PALOS ) EN 2014
Buenas a todos y a todas, ingente masa de lectores. En este, mi último post de este largo y extenuante año, os confiaré las tres o cuatro cositas que, quizás ya intuía, pero que la dura irrealidad diaria me ha grabado a fuego en la piel, en el alma y en el corazón. Bienvenido/a a...
LO QUE APRENDÍ ( A PALOS ) EN 2014
En primer lugar, decir que estos conocimientos adquiridos pueden ser o no, extrapolables y/o de utilidad pública, a muchas personas, pero no a todas. Como ejemplo, deciros que, gracias al (des- ) Gobierno del Partido Popular, he logrado algo que dificilmente hubiera imaginado hace pocos años: dejar de fumar. Aclaro que aún no lo he dejado por completo, pero teniendo en cuenta que probé mi primer cigarro antes de cumplir el tercer lustro de vida y que he fumado casi paquete diario, a veces más, durante un cuarto de siglo, fumarme un pitillo de liar al día, pues ya no lo considero fumar. Y pienso acabar también con este último pitillo. #HeDicho
Aprendí a dejar de fumar, pues, a palos. No lo dejo por gusto, no lo dejo por problemas de salud; lo dejo a palos, pero lo dejo. Y lo dejo, espero, para el resto de mi vida, como jugar a la Quiniela o echar la Primitiva. A poco que unos millones de españoles sigan el ¿ ejemplo ?, veréis de donde recauda nuestro amado Gobierno los impuestos necesarios para seguir financiando cosas variadas. No pongo ejemplos, que me alargo y/o me enervo...
En 2014 aprendí que como español, soy imbécil. Imbécil por no haber llenado las maletas de ropa y poco más y huir como alma que lleva el diablo. O por no haberme afiliado al PPSOE hace quince o veinte años. Lo siento. No tengo estómago ni ganas para según que mierdas.
Sospechaba ya, pero lo aprendí también este año, que el fútbol no es digno de mi interés y posiblemente, tampoco del tuyo. No el fútbol como deporte, que me apasiona y apasionará, sino el fútbol-comercio-negocio. No me averguenzo de haber sido aficionado al Barsa, pero si me avergonzaría serlo a día de hoy, teniendo en cuenta que soy español, leónes y persona más o menos inteligente.
Aprendí este año ,que un cambio político drástico en España es malo. Muy malo. Nefasto. Pero no para tí ni para mi, amigo/a lector/a, sino para esos estómagos agradecidos que llevan mamando del bote ( impuestos, dineros tuyos y míos ) desde hace cuarenta años o más, en según que casos. Malo y nefasto, para esos partidos que modelaron a su gusto leyes y más leyes, que a la postre, solamente benefician a ellos mismos, a sus famílias y a los de su cuerda.
Sospechaba ya, pero lo aprendí bien aprendido este año, que piel solo tengo una y que solo yo velo por ella. De modo que se acabó lo de dejarse la piel por nadie y menos por un empresario que, cuando tu piel se caiga a tiras, las colgará en su balcón para que sequen y, a posteriori, hacerse un sofá. Podría hacer memoria de las veces que, literalmente, me he jugado la vida o la salud por un jefe. Y también os podría contar para que me ha servido, pero os lo imaginais ya. Seguro.
Mi último párrafo, va dedicado a una persona que alegró mi vida y la de muchos. Una persona joven que nos dejó huérfanos hace unos días, víctima como tantos otros de las malditas carreteras. En este diciembre del catorce, aprendí que hay muertos que son solo eso, muertos; y otros muertos, que se convierten en leyenda. Te echamos de menos, Rodri.
POL @IrrealidadByPol en tu TL
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miércoles, 5 de junio de 2013
TIRASUELDOS Y TIRAPRECIOS
Los tirasueldos, es el calificativo con el que se puede describir, a todas aquellas ¿personas? que trabajan por un sueldo ínfimo, en toda actividad laboral en la que no se puede cobrar un salario indecente.
En mi sector, la construcción, siempre ha habido tirasueldos. En los años de bonanza, era bastante frecuente que estos individuos, por circunstancias varias, fueran extranjeros. No los culpo, al contrario. Si vienes de un país en guerra, o de un país donde, sea por lo que sea, el hambre, la desesperación o la falta de trabajo, es el pan de cada día, encuentro comprensible, razonable y justo, que te vinieras a un país donde por, milagros económicos y otras sandeces del montón, había trabajo a espuertas.
A día de hoy, las tornas se han vuelto y los tirasueldos se han transmutado. En España, ahora los tirasueldos son españoles y por motivos diferentes. Pero os pongo en antecedentes, para precisar más el caso. No hace mucho, un ex-jefe mío se quejaba de mi sueldo. Mi sueldo, a la sazón, eran mil euros pelados, más comidas si era necesario no comer en mi casa, cosa que sucedía muy a menudo. Este ex-jefe, cacareaba que en una ciudad próxima, los mecánicos de cierto taller, no ganaban más de ochocientos al mes.
Veréis, toda comparación es odiosa. Algunas más que otras. En mi caso particular, maquinista de obras públicas, no se puede cobrar menos de esa cantidad citada anteriormente. Mi trabajo, no solo consiste en "hacer horas" con una máquina, o trabajar a destajo excavando metros y más metros de zanja. O tarea parecida. Esa solamente es la mitad del trabajo. La otra mitad, es mantener en las mejores condiciones la máquina con la que trabajo y con la que trabajará el que venga detrás de mi, además de reducir gastos al mínimo y que la máquina se amortice en condiciones. Y ahorrarle de esa manera, averías, pérdidas de tiempo y dolores de cabeza al jefe y a la empresa. Pagar poco a un maquinista, es "obligarle" a que descuide la segunda parte del trabajo. Y eso, tarde o temprano, conduce a la ruina a cualquier empresa.
En mi sector, también abundan otra estirpe de tirasueldos. Son esos jefes, también conocidos como tiraprecios. Tiraprecios, que te garantizan un mal trabajo y que le garantizan un mal salario a los empleados. Huye de ellos como de la peste. Son gente que te arruinarán físicamente, personalmente y a corto/medio plazo, profesionalmente. No hay como decirle a un futuro jefe que vienes de tal o cual empresa, para que ya te miren raro y sepan que tipo de maquinista eres. Huye, insisto.
La combinación de tiraprecios y tirasueldos, no se entendería sin los empresarios o personajillos que no piden, exijen un precio muy bajo para una obra concreta. Es el eslabón inicial y el final, en la cadena del desastre de una obra y de un país. Suele ser usual, que el gobierno central o uno autonómico sea ese eslabón. Es como empezar a comerte una manzana podrida desde la piel hasta la parte central. Tendrás cagalera, garantizado.
Si trabajas o pretendes trabajar en este sector, hazme caso. Es mejor que te metas a puto o a puta, antes de ser un tirasueldos. Al menos de lo primero, es posible que alguna vez te toque disfrutar. Salud.
POL
En mi sector, la construcción, siempre ha habido tirasueldos. En los años de bonanza, era bastante frecuente que estos individuos, por circunstancias varias, fueran extranjeros. No los culpo, al contrario. Si vienes de un país en guerra, o de un país donde, sea por lo que sea, el hambre, la desesperación o la falta de trabajo, es el pan de cada día, encuentro comprensible, razonable y justo, que te vinieras a un país donde por, milagros económicos y otras sandeces del montón, había trabajo a espuertas.
A día de hoy, las tornas se han vuelto y los tirasueldos se han transmutado. En España, ahora los tirasueldos son españoles y por motivos diferentes. Pero os pongo en antecedentes, para precisar más el caso. No hace mucho, un ex-jefe mío se quejaba de mi sueldo. Mi sueldo, a la sazón, eran mil euros pelados, más comidas si era necesario no comer en mi casa, cosa que sucedía muy a menudo. Este ex-jefe, cacareaba que en una ciudad próxima, los mecánicos de cierto taller, no ganaban más de ochocientos al mes.
Veréis, toda comparación es odiosa. Algunas más que otras. En mi caso particular, maquinista de obras públicas, no se puede cobrar menos de esa cantidad citada anteriormente. Mi trabajo, no solo consiste en "hacer horas" con una máquina, o trabajar a destajo excavando metros y más metros de zanja. O tarea parecida. Esa solamente es la mitad del trabajo. La otra mitad, es mantener en las mejores condiciones la máquina con la que trabajo y con la que trabajará el que venga detrás de mi, además de reducir gastos al mínimo y que la máquina se amortice en condiciones. Y ahorrarle de esa manera, averías, pérdidas de tiempo y dolores de cabeza al jefe y a la empresa. Pagar poco a un maquinista, es "obligarle" a que descuide la segunda parte del trabajo. Y eso, tarde o temprano, conduce a la ruina a cualquier empresa.
En mi sector, también abundan otra estirpe de tirasueldos. Son esos jefes, también conocidos como tiraprecios. Tiraprecios, que te garantizan un mal trabajo y que le garantizan un mal salario a los empleados. Huye de ellos como de la peste. Son gente que te arruinarán físicamente, personalmente y a corto/medio plazo, profesionalmente. No hay como decirle a un futuro jefe que vienes de tal o cual empresa, para que ya te miren raro y sepan que tipo de maquinista eres. Huye, insisto.
La combinación de tiraprecios y tirasueldos, no se entendería sin los empresarios o personajillos que no piden, exijen un precio muy bajo para una obra concreta. Es el eslabón inicial y el final, en la cadena del desastre de una obra y de un país. Suele ser usual, que el gobierno central o uno autonómico sea ese eslabón. Es como empezar a comerte una manzana podrida desde la piel hasta la parte central. Tendrás cagalera, garantizado.
Si trabajas o pretendes trabajar en este sector, hazme caso. Es mejor que te metas a puto o a puta, antes de ser un tirasueldos. Al menos de lo primero, es posible que alguna vez te toque disfrutar. Salud.
POL
sábado, 29 de diciembre de 2012
Un movido día de los inocentes, una oruga fuera o de como una persona aún puede sorprenderse en esta vida .
El día 28 del corriente, iba a ser para mi un día corriente y moliente, con poca salvedad. Estaba programada en mi reloj mental una visita a casa de mi madre, por aquello de ser mi madre y ser festividad local. Poco más. El día cambió a eso de la una de la tarde. Recibo una llamada de mi jefe que cojo raudo y veloz. En ella, me pregunta por el método más eficaz de meter una cadena ( oruga ) a una retroexcavadora que está atollada en un barrizal. La explicación no es sencilla ni mucho menos, y menos sin ver in situ como está el panorama. Tras darle algunas indicaciones y colgar, no pasan ni cinco minutos hasta que recibo la segunda llamada "invitandome" a acercarme hasta el lugar.
En plenas vacaciones navideñas, este señor que os escribe coge su vehículo y se desplaza hasta la finca en cuestión, a media hora de mi casa. Entre medias, debo decir que mi actual jefe, una persona cinco años más joven que yo y con pocos años de experiencia en maquinaria, juega un importante papel en este post. En primer lugar por ser mi jefe, cosa que le agradezco. En segundo lugar, porque una de sus muchas facetas es ser un poco cabroncete, de los de gastar bromillas o bromas más o menos pesadas, según el receptor de la broma. Debo de decir, que en los meses de relación laboral que tengo con el, no he sido víctima ( creo ) de ninguna de sus bromas, lo que me alarmó a mitad de camino. Una llamada mía y unas risas de fondo ( y propias ), solucionaron la cuestión.
Luego llega el escenario principal de la función. Situación: Camino agrícola, con tres tractores en los laterales, un camión y una furgoneta. En la finca de maíces colindante, una preciosa cosechadora Claas hundida un metro en el barro, que había sido parcialmente retirado por la retro de mi jefe. Agua y barro alrededor de ambas, miraras donde miraras. Para más inri, la cosechadora también tenía una cadena fuera, motivo de la presencia de la máquina de mi empresa.
Está mal que yo lo diga, pero en lo mío, me considero un profesional. Uno que aprendió con gentes bastante buenas y que procuró aprender lo que pudo. Soy relativamente joven, pero a base de obras, de empresas y de años, me he visto en todo tipo de situaciones anormales y complejas. En cuestión de retroexcavadoras, que se te salga una cadena equivale a una situación, que puede variar entre un fallo que se soluciona en minutos, con un poco de habilidad y suerte a un grave error que cuesta muchas horas y mucho encabronamiento de por medio solucionar.
Para meter la cadena de una retro en poco tiempo hay que tener una serie de cosas básicas, a saber:
- Paciencia, mucha.
- Dos personas que sepan manejar aceptablemente la retro en cuestión.
- Una o dos personas hábiles y que ayuden.
- Cadena, trócola, eslinga, tubos de hierro o hierros de un metro ( aprox. ) para apalancar. Si alguna de estos utensilios está repetido, mejor que mejor.
- Un poco de idea y de suerte.
Nota del Autor: Tener otra retro al lado o muy cerca, elimina los requisitos previos.
Huelga decir, que la falta de alguno o algunos de estos requisitos, complica y/o multiplica el número de horas, el gasto inútil de gasoil, el esfuerzo físico y la sangre humana gastada hasta el fin de la avería. Y que la paciencia sea el primer requisito no es casualidad. Otro día me explayo.
El caso es que la tarde me deparó entre otras cosas, barro hasta las rodillas, un constipado, unas zapatillas tiradas directamente a la basura y la defensa que mi jefe hizo de mi, no una sino dos veces. Ahora si me explayo.
Trabajar en un barrizal, de los de meter las dos piernas en el barro removido y no salir si no es agarrado a alguien, durante horas, haciendo un trabajo físico que se puede ir al traste en una maniobra mal hecha en cinco segundos, no es agradable. Hacerlo delante de seis personas, que intentan hacer lo que pueden, unos más y otros menos y en vacaciones, no era mi plan del día. Pero fui yo el que "sugirió" traer eslingas y trócola, fui yo el que llevó una maza para golpear la oruga en ese momento tonto en que parece que está a punto de entrar, pero se te sale del otro lado y fui yo el que estaba en la cabina de la máquina cuando la cadena entró en su sitio, cinco horas después de que a mi jefe se la sacara el barro.
El momento tonto del día, lo tuvo el propietario ( creo ) de la cosechadora. Fueron dos veces, en realidad. Hay que excusarle y yo lo hago, por que el momento era tenso. No es plato de gusto que tu máquina lleve dos días averiada y que la máquina que viene a rescatarte se averíe también Y todo ello en navidades y previsión de lluvias. Lo que no se le puede excusar es su trato para conmigo en dos momentos de la tarde, donde creo que ambos pretendíamos hacer lo mismo, pero de diferentes maneras. El paisano se subía de tono de manera innecesaria y absurda y fue mi jefe el que, también producto de la tensión del momento, elevó la voz hasta casi el límite del "rebótate y va una ostia". Afortunadamente, éramos varios los adultos y la situación volvió a su cauce, tras alguna que otra frase más o menos ácida, más o menos realista.
Yo, que ya he estado en varios berenjenales de estos, con mi protagonismo directo en unas ocasiones, indirecto en otras, dejé que mi vena vacacional primara, hice lo que fui llamado ha hacer y me volví para casa, con la sensación del deber cumplido y con la certeza de que, por una vez, mi jefe hizo de jefe. Ver para creer. Aún puedo sorprenderme a mi mismo. Aún pueden sorprenderme. Sorprendente.
Un abrazo, para tod@s, y Feliz Nochevieja.
POL
En plenas vacaciones navideñas, este señor que os escribe coge su vehículo y se desplaza hasta la finca en cuestión, a media hora de mi casa. Entre medias, debo decir que mi actual jefe, una persona cinco años más joven que yo y con pocos años de experiencia en maquinaria, juega un importante papel en este post. En primer lugar por ser mi jefe, cosa que le agradezco. En segundo lugar, porque una de sus muchas facetas es ser un poco cabroncete, de los de gastar bromillas o bromas más o menos pesadas, según el receptor de la broma. Debo de decir, que en los meses de relación laboral que tengo con el, no he sido víctima ( creo ) de ninguna de sus bromas, lo que me alarmó a mitad de camino. Una llamada mía y unas risas de fondo ( y propias ), solucionaron la cuestión.
Luego llega el escenario principal de la función. Situación: Camino agrícola, con tres tractores en los laterales, un camión y una furgoneta. En la finca de maíces colindante, una preciosa cosechadora Claas hundida un metro en el barro, que había sido parcialmente retirado por la retro de mi jefe. Agua y barro alrededor de ambas, miraras donde miraras. Para más inri, la cosechadora también tenía una cadena fuera, motivo de la presencia de la máquina de mi empresa.
Está mal que yo lo diga, pero en lo mío, me considero un profesional. Uno que aprendió con gentes bastante buenas y que procuró aprender lo que pudo. Soy relativamente joven, pero a base de obras, de empresas y de años, me he visto en todo tipo de situaciones anormales y complejas. En cuestión de retroexcavadoras, que se te salga una cadena equivale a una situación, que puede variar entre un fallo que se soluciona en minutos, con un poco de habilidad y suerte a un grave error que cuesta muchas horas y mucho encabronamiento de por medio solucionar.
Para meter la cadena de una retro en poco tiempo hay que tener una serie de cosas básicas, a saber:
- Paciencia, mucha.
- Dos personas que sepan manejar aceptablemente la retro en cuestión.
- Una o dos personas hábiles y que ayuden.
- Cadena, trócola, eslinga, tubos de hierro o hierros de un metro ( aprox. ) para apalancar. Si alguna de estos utensilios está repetido, mejor que mejor.
- Un poco de idea y de suerte.
Nota del Autor: Tener otra retro al lado o muy cerca, elimina los requisitos previos.
Huelga decir, que la falta de alguno o algunos de estos requisitos, complica y/o multiplica el número de horas, el gasto inútil de gasoil, el esfuerzo físico y la sangre humana gastada hasta el fin de la avería. Y que la paciencia sea el primer requisito no es casualidad. Otro día me explayo.
El caso es que la tarde me deparó entre otras cosas, barro hasta las rodillas, un constipado, unas zapatillas tiradas directamente a la basura y la defensa que mi jefe hizo de mi, no una sino dos veces. Ahora si me explayo.
Trabajar en un barrizal, de los de meter las dos piernas en el barro removido y no salir si no es agarrado a alguien, durante horas, haciendo un trabajo físico que se puede ir al traste en una maniobra mal hecha en cinco segundos, no es agradable. Hacerlo delante de seis personas, que intentan hacer lo que pueden, unos más y otros menos y en vacaciones, no era mi plan del día. Pero fui yo el que "sugirió" traer eslingas y trócola, fui yo el que llevó una maza para golpear la oruga en ese momento tonto en que parece que está a punto de entrar, pero se te sale del otro lado y fui yo el que estaba en la cabina de la máquina cuando la cadena entró en su sitio, cinco horas después de que a mi jefe se la sacara el barro.
El momento tonto del día, lo tuvo el propietario ( creo ) de la cosechadora. Fueron dos veces, en realidad. Hay que excusarle y yo lo hago, por que el momento era tenso. No es plato de gusto que tu máquina lleve dos días averiada y que la máquina que viene a rescatarte se averíe también Y todo ello en navidades y previsión de lluvias. Lo que no se le puede excusar es su trato para conmigo en dos momentos de la tarde, donde creo que ambos pretendíamos hacer lo mismo, pero de diferentes maneras. El paisano se subía de tono de manera innecesaria y absurda y fue mi jefe el que, también producto de la tensión del momento, elevó la voz hasta casi el límite del "rebótate y va una ostia". Afortunadamente, éramos varios los adultos y la situación volvió a su cauce, tras alguna que otra frase más o menos ácida, más o menos realista.
Yo, que ya he estado en varios berenjenales de estos, con mi protagonismo directo en unas ocasiones, indirecto en otras, dejé que mi vena vacacional primara, hice lo que fui llamado ha hacer y me volví para casa, con la sensación del deber cumplido y con la certeza de que, por una vez, mi jefe hizo de jefe. Ver para creer. Aún puedo sorprenderme a mi mismo. Aún pueden sorprenderme. Sorprendente.
Un abrazo, para tod@s, y Feliz Nochevieja.
POL
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